QUIÉN ES QUIÉN
“Participar de AAPAS me permitió llevar mi experiencia a un espacio donde los problemas, las inquietudes y los objetivos dejan de ser individuales y pasan a pensarse como profesión“
Silvia Verdura

Soy Silvia Verdura, mamá de Leandro y técnica superior en administración y comercialización de seguros. También soy diplomada en educación superior a distancia y en emprendedorismo y gestión de la innovación, y actualmente estoy finalizando un posgrado en gestión avanzada de riesgos en la UBA. A lo largo de estos años también me fui formando en inteligencia artificial, análisis financiero y otras herramientas que considero necesarias para seguir creciendo profesionalmente.
Mi llegada al seguro fue casi por casualidad. Venía de una formación administrativo-contable y, trabajando junto a un productor asesor de seguros, una situación del mercado me obligó a empezar a leer pólizas y a tratar de entender un lenguaje que en ese momento me resultaba completamente nuevo. Como no me conformaba con hacer algo sin comprenderlo, decidí estudiar seguros. Y ahí me enamoré de esta profesión. Muchos años pensé que mi camino iba a estar entre los números o el derecho. En seguros encontré ambas cosas y, además, una dimensión humana y social que para mí es fundamental: la posibilidad de acompañar, orientar, prevenir y ayudar a las personas a tomar decisiones frente a sus riesgos.
Con el tiempo entendí también, que el seguro no sólo me iba a dar una carrera y enormes desafíos profesionales, sino también personas maravillosas. Algunos de mis grandes amigos y amigas nacieron de esta actividad y hoy tenemos vínculos de más de veinte años. Para mí, eso también forma parte de todo lo que esta profesión me dio

"Como no me conformaba con hacer algo sin comprenderlo, decidí estudiar seguros. Y ahí me enamoré de esta profesión."
Luego, con los años, construí mi propia organización, desarrollé una parte muy importante de mi vida profesional en la docencia y en la coordinación académica y, más recientemente, me incorporé a AAPAS. Actualmente coordino la Academia de AAPAS, que integra las propuestas de la Comisión de capacitación, soy delegada en la sección oeste y participo del Espacio mujeres.
Soy primera generación dentro de esta profesión. Mi hijo es productor audiovisual, egresado de la Universidad de Buenos Aires, y durante la pandemia, cuando sentía que no podía avanzar con su propia actividad, decidió conocer mejor eso que veía hacer a su mamá desde chico y que imaginaba como una tarea de escritorio. Estudió, obtuvo su matrícula de PAS y descubrió que había mucho más: análisis, responsabilidad, vínculos, prevención, acompañamiento y decisiones. Para mí, que mi hijo haya querido comprender mi profesión desde adentro es algo muy especial. Amo esta profesión porque reúne conocimiento técnico, responsabilidad y una enorme dimensión humana.
"Amo esta profesión porque reúne conocimiento técnico, responsabilidad y una enorme dimensión humana."
Hoy la inversión de tiempo tiene un costo muy alto y elegís ponerlo en AAPAS. ¿Cuál es tu motivación?
Me sumé a AAPAS por una cuestión de compromiso profesional. En un momento circuló una propuesta que ponía en discusión la continuidad del marco de la Ley 22.400 y eso me movilizó. Sentí que no alcanzaba con ocuparme de mi broker, de mi equipo, de mis asegurados o de mis alumnos. También era necesario participar de un esfuerzo colectivo que ayudara a visibilizar qué hace realmente un productor asesor de seguros y cuál es su aporte al sistema.
Detrás de esta actividad hay primeras, segundas y terceras generaciones de productores, organizaciones que se construyeron durante años, equipos de trabajo y muchas familias que viven de ella. Y hay, sobre todo, una responsabilidad enorme frente a quien confía en nuestro asesoramiento.
Desde la Academia me interesa aportar justamente a la profesionalización. Es una instancia que permite profundizar conocimientos y dar un paso más respecto de una capacitación breve, antes de llegar a propuestas de especialización como los Programas Ejecutivos.
En seguros no hay lugar para la improvisación. No se puede improvisar al intermediar, al suscribir, al liquidar un siniestro, al atender a un asegurado o al analizar un riesgo. La actividad cambia permanentemente y nuestra obligación es seguir aprendiendo.
"Sentí que era necesario participar de un esfuerzo colectivo que ayudara a visibilizar qué hace realmente un productor asesor de seguros y cuál es su aporte al sistema."
AAPAS viene desarrollando una estrategia fuerte de visibilización del PAS en los medios. ¿Qué mensaje te gustaría que se instalara en relación al PAS?
Me gustaría que se comprendiera que el PAS no es simplemente quien consigue o comercializa una póliza. Nuestro verdadero trabajo es asesorar sobre riesgos. Eso supone escuchar, preguntar, interpretar una necesidad, analizar exposiciones, explicar alcances y exclusiones, proponer alternativas y ayudar a que la persona pueda tomar una decisión informada.
El valor del PAS se vuelve todavía más evidente cuando ocurre un siniestro. Muchas veces, frente a un problema, una de las primeras llamadas que hace el asegurado es a su productor. No solamente porque necesita saber qué hacer, sino porque existe una relación de confianza. Para mí, esa es una de las partes más lindas de la profesión: poder acompañar desde el conocimiento. Detrás de una póliza hay una persona, una familia, una empresa, un consorcio o un proyecto. Y nuestro trabajo tiene sentido cuando podemos estar antes, durante y después de la contratación.
"Detrás de una póliza hay una persona, una familia, una empresa, un consorcio o un proyecto. Y nuestro trabajo tiene sentido cuando podemos estar antes, durante y después de la contratación."
¿Y qué mensaje en relación a la cultura aseguradora?
Yo prefiero hablar de conciencia del riesgo más que de cultura aseguradora. La cultura es mucho más amplia y se construye desde edades muy tempranas, desde la familia, la educación y la sociedad. Desde nuestra profesión, en cambio, sí podemos hacer mucho para que las personas y las organizaciones sean más conscientes de sus riesgos.
Hay una idea que intento transmitir siempre, tanto a los clientes como a mis alumnos, a los productores de mi equipo y a quienes me consultan: el riesgo es de cada uno. Primero tenemos que reconocerlo y después decidir qué hacemos con él. Podemos evitarlo, reducirlo, asumir una parte o transferir aquello que sea posible mediante un contrato de seguro. Pero nunca transferimos el ciento por ciento del riesgo. Por eso, para mí, antes de hablar de pólizas tenemos que aprender a hablar de riesgos. Cuando una persona comprende a qué está expuesta, también entiende mejor por qué prevenir y qué función cumple realmente el seguro. El riesgo es de cada uno. El seguro puede ayudarnos a transferir una parte.
"El riesgo es de cada uno. Primero tenemos que reconocerlo y después decidir qué hacemos con él. Por eso, antes de hablar de pólizas tenemos que aprender a hablar de riesgos."
¿Qué cambió en tu manera de mirar la profesión desde que formás parte de AAPAS?
La Asociación amplió mi mirada hacia lo colectivo. Durante muchos años mi foco estuvo puesto en mis asegurados, mi organización, mis alumnos y los productores que fui formando. Participar de AAPAS me permitió llevar mi experiencia a un espacio donde los problemas, las inquietudes y los objetivos dejan de ser individuales y pasan a pensarse como profesión. También me permitió encontrarme con colegas con muchísima experiencia y aprender de ellos. Para mí eso es importante: tener trayectoria no significa creer que uno ya sabe todo.
El Espacio mujeres de AAPAS también suma una mirada valiosa. Quienes llevamos muchos años en esta actividad atravesamos épocas y ámbitos en los que la presencia masculina era mucho más marcada, y en algunos sectores todavía queda camino por recorrer. Personalmente nunca sentí que ser mujer me hiciera menos capaz, pero valoro enormemente las redes que permiten compartir experiencias, acompañarnos y fortalecernos profesionalmente.

"Participar de AAPAS me permitió llevar mi experiencia a un espacio donde los problemas, las inquietudes y los objetivos dejan de ser individuales y pasan a pensarse como profesión."
Si pudieras elegir qué legado dejar en la profesión o dentro de AAPAS, ¿qué te gustaría que quede de vos?
Me gustaría que quedara la idea de que la profesionalización nunca termina. Esta actividad es muy dinámica: cambian los riesgos, la tecnología, las normas, las empresas, las formas de trabajar y las necesidades de los asegurados. Por eso nunca hay que dejar de estudiar, de leer y de hacerse preguntas.
Y también me gustaría que quedara mi manera de entender la docencia. A lo largo de los años compartí aulas con muchísimas personas y aprendí que detrás de cada alumno hay una historia. Siempre me gustó que el primer día pudiéramos presentarnos, conocernos y generar un espacio en el que nadie sintiera que el docente estaba allí para demostrar que sabía más que los demás.
Incluso me tocó tener como alumnos a profesionales con cargos de enorme responsabilidad dentro de compañías. Lo más enriquecedor era cuando podíamos construir la clase entre todos, porque cada uno traía una experiencia distinta.
Para mí, ser docente no es solamente enseñar una cláusula o explicar cómo se genera un proceso. También es tener la humildad de aprender de los alumnos, escuchar el feedback y usarlo para mejorar. A muchos de ellos los llamo, con muchísimo cariño, mis “hijos del seguro”. Si algo de lo que compartimos les sirve para convertirse en mejores profesionales, responsables y curiosos, siento que parte del legado ya está cumplido.
"Esta actividad es muy dinámica: cambian los riesgos, la tecnología, las normas. Por eso nunca hay que dejar de estudiar, de leer y de hacerse preguntas."
AAPAS habla mucho de profesionalismo, transparencia y compromiso colectivo. Si tuvieras que pensar en algo que hacés todos los días y que encarna esos valores, ¿qué sería?
Creo que empieza por cómo recibo a la persona que está del otro lado. Cuando suena el teléfono o llega una consulta, trato de pensar cómo me gustaría que me atendieran a mí. En seguros, la mayoría de las veces, quien llama lo hace porque tuvo un inconveniente, está preocupado, enojado, tiene una duda o está atravesando un momento difícil. Rara vez alguien escribe solamente para preguntar cómo estamos. Entonces intento bajar los decibeles de mi propio día, escuchar primero y ser amable.
Después viene lo técnico: hacer las preguntas necesarias, pedir la información que corresponde, explicar con claridad y si no estoy Segura de algo, consulto. Para mí, profesionalismo y transparencia también son eso: combinar conocimiento con respeto por la situación del otro.
Soy exigente con la información porque sé que una buena suscripción, una cobertura bien construida y una explicación clara pueden evitar muchos problemas futuros. Pero esa exigencia nunca debería hacernos olvidar que trabajamos con personas.
Si tu historia profesional fuera una línea de tiempo, ¿cuál sería el momento que más te cambió la manera de entender este oficio?
Creo que mi historia tiene varios puntos de inflexión. El primero fue descubrir la profesión casi sin buscarla y darme cuenta de que reunía muchas cosas que me interesaban: los números, el derecho y la posibilidad de ayudar a otros. El segundo fue empezar a enseñar. La docencia cambia la manera de aprender: cuando uno tiene que explicar, escuchar preguntas y aceptar miradas diferentes, también revisa permanentemente lo que cree saber.
Otro momento decisivo fue independizarme. Dejar la seguridad de un ingreso fijo para construir mi propia organización implicó miedo, esfuerzo y mucha responsabilidad. Me obligó a crecer no sólo como Productora Asesora, sino también como empresaria y como persona. Con los años entendí que esta profesión es una verdadera montaña rusa de emociones. Tiene momentos maravillosos y otros de muchísimo desgaste. Seguir enamorada de ella también supone aprender a cuidarse, incorporar herramientas, desarrollarse personalmente y encontrar un equilibrio que permita seguir siendo mejor sin creer que hay que poder con todo, lo sigo trabajando.


"Para mí, ser Productora Asesora de Seguros es conocimiento, responsabilidad, escucha y confianza. Y después de tantos años sigo sintiendo lo mismo: amo esta profesión y todavía tengo muchísimo por aprender."
¿Qué te gustaría que la gente entienda mejor sobre el rol del PAS, cuando piensa en vos o en tu trabajo?
Que nuestro valor no está solamente en conseguir una cobertura. Está en ayudar a una persona a comprender su riesgo y a tomar decisiones informadas respecto de él.
Y también está en estar presentes. Antes del contrato, haciendo las preguntas correctas. Durante la relación, revisando, explicando y acompañando. Y cuando ocurre un siniestro, ayudando a transitar un momento que muchas veces es difícil.
Para mí, ser Productora Asesora de Seguros es conocimiento, responsabilidad, escucha y confianza. Y después de tantos años sigo sintiendo lo mismo: amo esta profesión y todavía tengo muchísimo por aprender.«























