QUIÉN ES QUIÉN
“El gran desafío de nuestra generación es digitalizar sin deshumanizar“
Ángeles Luongo

Soy Angeles Luongo. Tengo 28 años y, además de productora, soy licenciada en relaciones públicas e institucionales.
Al mundo de los seguros llegué por tradición familiar, pero me quedé por pasión.
Hace 10 años que trabajo en esto, pero hace 2 que saqué mi matrícula para profesionalizarme y armar mi propia cartera.
Soy parte de AAPAS desde hace dos años. Si bien ya conocía la Asociación, fue en un evento de Fandom donde me crucé con algunos directivos que me invitaron a sumarme. En la comisión de jóvenes fui súper bien recibida; me entusiasmó encontrar colegas de mi edad con quienes compartir camino. Hoy tengo a cargo la coordinación de la comisión, responsabilidad que asumí este año y comparto con Nicolas Gasparini. También soy parte de la comisión de innovación y tecnología, donde sigo colaborando.

"Al mundo de los seguros llegué por tradición familiar, pero me quedé por pasión"
Hoy la inversión de tiempo tiene un costo muy alto y vos estás eligiendo ponerlo en la coordinación de una comisión de AAPAS. ¿Cuál es tu motivación?
Para mí participar en una comisión de AAPAS no es «restarle» horas a mi cartera, es invertir en la profesión que elegí y en la que quiero seguir creciendo. Mi motivación es simple: no me alcanza con hacer bien mi trabajo puertas adentro, quiero ser parte de la construcción del sistema en el que ese trabajo tiene sentido.
Me gustaría que la comisión siga siendo una puerta de entrada para que más PAS jóvenes encuentren un lugar donde formarse, hacer red y animarse a crecer acompañados.
Y a nivel sistema asegurador, me interesa aportar una mirada más actualizada: la del PAS que asesora, que comunica, que entiende que el seguro se vende con lenguaje cercano, profesionalismo y empatía.
En tu caso sos muy joven, hace tiempo participás en AAPAS y ya estás liderando una comisión. ¿Cuál te parece que es el desafío para abrirse camino entre las y los jóvenes al mundo asegurador?
Creo que el principal desafío es de percepción: cuesta que el seguro aparezca como una opción de carrera para alguien joven. No es una profesión que se «elige» desde la facultad, en general se llega por historia familiar o de casualidad.
La oportunidad está en que el mercado necesita de la gente joven, que entienda de tecnología, de comunicación, de nuevos hábitos de consumo, y ahí tenemos mucho para aportar. El obstáculo es que a veces el mundo asegurador se sigue mostrando opaco, con su propio lenguaje técnico, y eso aleja a quien recién empieza. Achicar esa distancia es, justamente, parte de lo que me propongo desde la Comisión.
"No me alcanza con hacer bien mi trabajo puertas adentro, quiero ser parte de la construcción del sistema en el que ese trabajo tiene sentido"
AAPAS viene desarrollando una estrategia fuerte de visibilización del PAS en los medios. ¿Qué mensaje te gustaría que se instalara?
Me gustaría que se comprendiera que el PAS no es un intermediario más: somos quienes sabemos de seguros, y somos el único canal profesional para la contratación. Quiero que seamos quien aparece primero en la cabeza del cliente cuando necesita asegurarse. Así, como cuando necesitás un consejo legal buscás un abogado, o cuando vas a construir una casa, buscás un arquitecto, eso mismo tiene que pasar con el seguro: buscar a un profesional idóneo que te acompañe en las decisiones importantes.
Creo que eso es justamente lo que hoy le falta al sistema asegurador, sobre todo en un momento en el que se abre la oferta de seguros mediante otros actores no capacitados, situación que se agrava con la explosión de la IA y la despersonalización.
Con un PAS siempre es más seguro. No porque venda una póliza, sino porque acompaña, asesora y está del lado del asegurado cuando más lo necesita.
¿Y qué mensaje en relación a la cultura aseguradora?
Ahí el mensaje es de construcción colectiva: la cultura aseguradora no se instala con una campaña. Se construye todos los días. En cada conversación, en cada renovación bien explicada, en cada siniestro bien acompañado.
Mi papá, que lleva cuatro décadas en esto, siempre me dice «no perdamos el contacto con la gente», y creo que ahí está la clave: hoy trabajamos con aplicaciones, formularios digitales y automatizaciones, pero la tecnología vale cuando amplifica el vínculo humano, no cuando lo reemplaza. El gran desafío de nuestra generación es digitalizar sin deshumanizar. Es clave que sigamos generando conciencia aseguradora todos los días, en cada paso y en cada acción.

"La tecnología vale cuando amplifica el vínculo humano, no cuando lo reemplaza. El gran desafío de nuestra generación es digitalizar sin deshumanizar"
¿Qué cambió en tu manera de mirar la profesión desde que formás parte de AAPAS?
Antes de AAPAS vivía el seguro puramente desde lo operativo, desde mi oficina y mi cartera. Formar parte de la Asociación me hizo entender que somos un sistema, que lo que le pasa a un PAS le puede pasar a todos, y que si queremos que nos vean distinto tenemos que empezar por vernos distinto entre nosotros. Compartir enriquece y engrandece tu forma de trabajar.
Si pudieras elegir qué legado dejar en la profesión o dentro de AAPAS, ¿qué te gustaría que quede de vos?
Que cuando hay ganas, compromiso y esfuerzo, las puertas se abren. Que mis colegas se animen a acercar ideas, compartir inquietudes y ser parte del cambio.
AAPAS habla mucho de profesionalismo, transparencia y compromiso colectivo. Si tuvieras que pensar en algo que hacés todos los días y que encarna esos valores, ¿qué sería?
Explicar. Todos los días, en cada cotización, en cada mensaje, elijo explicar en lenguaje simple antes que dar por sentado que se entiende. Ese gesto chiquito es, para mí, profesionalismo, transparencia y compromiso. La confianza no se promete, se construye desde la comunicación cotidiana.
Con la energía joven y la experiencia de quienes están hace años en el mercado, apostamos a trabajar juntos para construir más conciencia aseguradora y mejorar la profesión.
"Elijo explicar en lenguaje simple. Ese gesto chiquito es, para mí, profesionalismo, transparencia y compromiso"
Si tu historia profesional fuera una línea de tiempo, ¿cuál sería el momento que más te cambió la manera de entender este oficio?
Cuando decidí dedicarme en serio a esta profesión, entendí que podía sumar un valor distinto: traer lo que aprendí en mi carrera en la universidad, como la comunicación estratégica, la construcción de marca personal, lo digital, la importancia de vincularnos de manera clara y humana, y ponerlo al servicio de la comisión y de mis colegas.
Entendí que no tenía que elegir entre ser PAS o ser comunicadora, sino que soy las dos cosas al mismo tiempo. La pasión por comunicar y generar puentes me abrió puertas inesperadas: hoy cada día es una aventura en la que combino mis dos profesiones.
¿Qué te gustaría que la gente entienda mejor sobre el rol del PAS, cuando piensa en vos o en tu trabajo?
Que no soy una vendedora de pólizas, soy quien te acompaña a tomar una buena decisión y quién está ahí cuando las cosas se complican. Llevar el seguro a la gente, hablando un lenguaje cercano, es un desafío que llevo como bandera. Ser asesor/a de seguros es formar parte de la vida de los asegurados, aconsejar y acompañar como se hace con la familia y los amigos.«























