Del Mundial a la gestión del riesgo:
el valor de un buen asesoramiento profesional
Por
Ana Belén Leyva,
Prosecretaria y vocera de AAPAS
El Mundial puso al deporte en el centro de la conversación pública, abordado desde todas las aristas posibles. En AAPAS hablamos de asesoramiento profesional actualizado y de calidad en seguros. Detrás de cada competencia existen riesgos personales, patrimoniales y contractuales para los deportistas, sus familias, los clubes, los estadios y también las hinchadas, los bares y restaurantes. Casi nadie queda excluido. Una adecuada gestión constituye un desafío permanente para la sociedad y para las y los PAS que se precien. Por eso, convocamos a Ana Belén Leyva a analizar técnicamente cómo el deporte, profesional y amateur, pone sobre la mesa la importancia del seguro como herramienta de protección económica y de continuidad de las actividades.

La gestión del riesgo detrás del espectáculo deportivo
Durante el último mes vivimos un verdadero tsunami de emociones siguiendo a la Scaloneta. Entre los memes de la «Infartoneta», las consultas médicas sobre el estrés que genera el fútbol y las noticias sobre millonarios seguros contratados para grandes figuras, el Mundial puso en evidencia una cuestión que en AAPAS repetimos a diario: todo aquello que genera ingresos debe ser protegido.
Una lesión, una suspensión, un accidente durante una competencia o un daño en un evento de gran convocatoria pueden producir consecuencias económicas que exceden ampliamente el hecho que las origina. La gestión del riesgo involucra no sólo a los deportistas, sino también a clubes, federaciones, organizadores, patrocinadores y demás actores que dependen de la continuidad de la actividad.
En ese contexto, el seguro se convierte en una herramienta esencial para proteger ingresos, patrimonio y responsabilidades. Comprender cómo se identifican los riesgos, cómo se determina el valor asegurable y qué coberturas resultan adecuadas permite entender por qué el deporte de alta competencia ofrece valiosas enseñanzas para el asesoramiento profesional que brindan los Productores Asesores de Seguros en múltiples ámbitos de la economía.
“El Mundial puso en evidencia una cuestión que en AAPAS repetimos a diario: todo aquello que genera ingresos debe ser protegido."
¿Cómo se determina el valor asegurable de un deportista?
Los deportistas profesionales suelen combinar distintas coberturas. Entre las más habituales se encuentran los seguros de accidentes personales, salud, vida, invalidez, pérdida de ingresos, responsabilidad civil y, en casos de figuras como Messi, coberturas específicas vinculadas a contratos publicitarios o a la imposibilidad de competir.
En deportes de alto rendimiento, una lesión no sólo implica gastos médicos: puede afectar premios, salarios, transferencia a otro club, renovaciones contractuales, patrocinios y la continuidad de una carrera que suele ser breve respecto de la edad del deportista.
Las coberturas pueden contemplar muerte accidental, invalidez total o parcial permanente, reintegro o prestación de asistencia médica y farmacéutica, rehabilitación, traslados, cirugías y asistencia de urgencia. En cambio, en el deporte amateur o recreativo también existen coberturas específicas, aunque con sumas aseguradas, requisitos y exclusiones diferentes a las de un profesional.
Durante este Mundial de fútbol salió a la luz que la pierna izquierda de Messi cuenta con un seguro de 900 millones de dólares. Pero, ¿de dónde surge una suma asegurada de tal magnitud? Para determinar el valor a riesgo de un deportista profesional intervienen variables como edad, estado físico, antecedentes médicos, disciplina, posición de juego, nivel de exposición, salario fijo, ingresos variables, vigencia contractual, proyección de carrera, valor de mercado, historial de lesiones y compromisos comerciales. En un futbolista de élite, por ejemplo, el valor no se agota en lo que cobra mensualmente: también incluye lo que representa para el club en términos deportivos, comerciales y patrimoniales. En consecuencia, la suma asegurable va a estar atada a lo que ese deportista genera no sólo dentro de la cancha, sino por el valor de su imagen en marcas de productos de todo tipo. David Beckham fue uno de los pioneros en lucrar comercialmente con su imagen por fuera del campo de juego.
Esta diferencia explica por qué asegurar a un deportista profesional es completamente diferente a asegurar a una persona promedio. La suma asegurada de la cobertura de vida de una persona promedio se calcula en función de ingresos, edad, ocupación, cargas familiares y necesidades de protección. En el deporte profesional, en cambio, la exposición al riesgo físico es parte central de la actividad económica. El cuerpo del jugador es, al mismo tiempo, herramienta de trabajo, fuente de ingresos y activo estratégico para terceros.
Cuando un jugador se lesiona y queda fuera de competencia, el seguro puede actuar en distintos niveles. Para el deportista, puede cubrir atención médica, rehabilitación, incapacidad o pérdida de ingresos. Para el club, puede compensar parte del costo de seguir pagando un salario sin contar con el jugador disponible. Para patrocinadores y organizadores, puede mitigar incumplimientos contractuales, cancelaciones o pérdidas derivadas de la ausencia de una figura relevante.
Es por ello que el Programa de Protección de Clubes de la FIFA prevé compensaciones para los clubes cuando los jugadores profesionales sufren lesiones accidentales mientras están al servicio de sus selecciones nacionales. No reemplaza todas las coberturas posibles, ya que no cubre cualquier consecuencia ni todo tipo de gasto, pero ilustra cómo el seguro ayuda a equilibrar responsabilidades entre club y una selección.

Riesgos asegurables en clubes y eventos deportivos
Un evento deportivo concentra riesgos personales, patrimoniales, contractuales y reputacionales. Organizadores, federaciones y clubes deben prever accidentes de deportistas, lesiones de espectadores, daños a terceros, fallas en instalaciones, problemas de seguridad, interrupciones del evento, fenómenos climáticos, traslados, entre otros.
Los patrocinadores también tienen exposición. Su marca puede verse asociada a un evento mal gestionado, a un accidente grave o a incumplimientos comerciales. Por eso, la gestión de riesgos no debería limitarse a “tener una póliza”, sino integrar prevención, protocolos de emergencia, control de aforo, seguridad y un muy buen asesoramiento a través del análisis de riesgos.
Entre los accidentes más frecuentes asociados a la práctica deportiva se encuentran esguinces, fracturas, desgarros, lesiones ligamentarias, traumatismos, luxaciones, golpes de cabeza, caídas y lesiones musculares. En eventos masivos también pueden presentarse descompensaciones, accidentes en tribunas, caídas por aglomeración, daños a bienes de terceros o incidentes durante traslados.
Estas situaciones pueden estar cubiertas por múltiples coberturas: accidentes personales deportivos, salud, responsabilidad civil, invalidez, asistencia médica, vida, pólizas temporarias para torneos, etc.
Para deportistas amateurs, gimnasios, clubes barriales o ligas recreativas, es importante asesorar adecuadamente teniendo en cuenta nóminas, edades mínimas y máximas admitidas en cada disciplina, deportes incluidos, ámbito y exclusiones de cobertura, deducibles e inclusive cobertura durante el traslado hacia o desde la actividad.
Para un club, el seguro cumple una función de continuidad, no dejarlos fuera del juego. Un jugador lesionado, un accidente en instalaciones o un evento suspendido pueden afectar presupuestos, contratos y planificación deportiva. En instituciones pequeñas, un siniestro importante puede incluso comprometer la supervivencia económica. En entidades profesionales, el impacto puede trasladarse al valor de plantilla, resultados deportivos, obligaciones salariales y reputación institucional.
Es por ello que la protección económica no depende sólo de contratar mix de coberturas, sino de hacerlo con criterios técnicos: sumas aseguradas suficientes, actividades correctamente declaradas, contratos actualizados, medidas de prevención documentadas y revisión periódica de valores de modo que los valores a riesgo no queden off side.
“La gestión de riesgos no debería limitarse a “tener una póliza”, sino integrar prevención, protocolos de emergencia, control de aforo, seguridad y un muy buen asesoramiento"
El Productor Asesor como gestor integral del riesgo
Los productores asesores de seguros cumplimos un rol central al identificar necesidades que muchas veces los asegurados no perciben. Consiste no solamente en vender una póliza, sino en relevar la actividad, comprender los ingresos en juego, detectar exclusiones, analizar responsabilidades, estimar escenarios de pérdida y proponer una estrategia de protección adecuada.
En el caso de deportistas, clubes y eventos, el PAS debería preguntar quiénes participan, dónde se realiza la actividad, si hay público, qué edad tienen los asegurados, si existen traslados, si se trata de práctica amateur o profesional, si hay contratos con terceros, qué bienes están expuestos y qué protocolos de emergencia existen.
En el caso de una persona que practica deportes de manera recreativa es importante revisar pólizas de seguro de salud, vida y accidentes personales, ya que no es lo mismo caminar, correr, jugar al fútbol amateur, practicar ciclismo, esquiar o participar en torneos; el nivel de exposición a riesgo varía considerablemente en ciertos deportes. Incluso podría resultar interesante una cobertura que contemple la renta diaria por incapacidad temporal.
Más allá del deporte, la clave está en proteger aquello que genera ingresos; es una decisión financiera básica. Para una familia, el seguro de vida puede ser una herramienta esencial dentro de una estrategia de protección, porque permite sostener proyectos, cancelar deudas, reemplazar ingresos y brindar respaldo económico ante la ausencia de quien aportaba recursos.
“No es lo mismo caminar, correr, jugar al fútbol amateur, practicar ciclismo, esquiar o participar en torneos."

El día después de la copa: el caso diciembre 2022
Cambiando el foco del análisis y volviendo al punto de partida, es importante tener en cuenta otros aspectos que provocan situaciones de riesgos que poco tienen que ver con el evento deportivo en sí, pero que podrían generar una intensidad siniestral. Basta con recordar los festejos de la copa en aquel acalorado diciembre de 2022, no sólo por la alta temperatura sino por la euforia de miles de personas en las calles que, mezcladas entre la multitud, provocaron destrozos, saqueos, hurtos, como también lesiones, entre otros daños.
Durante eventos de alta convocatoria como los partidos de la selección argentina, bares y restaurantes enfrentan riesgos que suelen intensificarse: máxima ocupación, mayor circulación de personas, consumo elevado de electricidad, rotura de mobiliario, caídas, daños a cristales, conflictos entre clientes, incendios por sobrecarga en cocinas, problemas eléctricos, robo, vandalismo, daños en la vía pública y eventuales reclamos de terceros.
Muchos propietarios subestiman los daños por tumulto, la responsabilidad civil por accidentes dentro del local, la insuficiencia de sumas aseguradas, la falta de cobertura para cristales, cartelería, contenido, mercadería o equipos electrónicos, y la necesidad de acreditar medidas de prevención. Tras los antecedentes de festejos con destrozos, los productores asesores de seguros pueden recomendar algunas medidas para mitigar el riesgo: retiro preventivo de objetos frágiles, revisión de instalaciones eléctricas y de gas, control de matafuegos, cámaras, personal de seguridad habilitado, revisión exhaustiva de cartelería, toldos y mesas en vereda, control de aforo permitido, protocolos de evacuación y coordinación con autoridades locales.
Respecto la cobertura de un establecimiento gastronómico en períodos de alta demanda (no sólo pensando en el Mundial, también en, por ejemplo, locales con cercanía a estadios), deberían revisarse todas las coberturas tanto en sus alcances como sumas aseguradas: incendio, robo, cristales, responsabilidad civil comprensiva con sus adicionales de acuerdo a la actividad, daños por agua, equipos electrónicos, pérdida de mercadería; seguros del personal, ya sea en relación de dependencia o contratados.
“Muchos propietarios subestiman los daños por tumulto, la responsabilidad civil por accidentes dentro del local, la insuficiencia de sumas aseguradas, la falta de cobertura para cristales, cartelería, contenido, mercadería o equipos electrónicos, y la necesidad de acreditar medidas de prevención."

La actualización de sumas aseguradas como clave del asesoramiento
En un contexto de inflación y variación constante de costos, actualizar las sumas aseguradas es fundamental. En caso de no hacerlo, el cliente puede descubrir el problema recién después del siniestro, cuando la indemnización no alcanza para reponer bienes, reparar daños o recomponer la actividad. La consecuencia práctica es una brecha entre lo que se cree protegido y lo que realmente se puede recuperar.
La revisión periódica de sumas aseguradas no debería ser un trámite administrativo, sino una conversación estratégica entre los asegurados y su PAS de confianza. En comercios, clubes y hogares, asegurar por debajo del valor real puede transformar una póliza en una protección insuficiente. En actividades con alta exposición, esa insuficiencia puede afectar la continuidad económica.
“La revisión periódica de sumas aseguradas no debería ser un trámite administrativo, sino una conversación estratégica entre los asegurados y su PAS de confianza."
Leer el resultado con el diario del lunes
La principal enseñanza que deja el mundo del deporte es que el riesgo no se improvisa: se entrena, se mide y se gestiona. Los deportistas se preparan para competir, pero también necesitan protección frente a aquello que no pueden controlar. Lo mismo ocurre con un club, un comercio, una familia o un trabajador independiente. El seguro no evita el accidente, la lesión o el daño, pero puede evitar que sus consecuencias económicas definan el futuro, dejándonos fuera de juego.«



















