04-05-20269 Minutos

De la cultura del riesgo a la cultura de la prevención

En el marco del Foro Nacional de Seguros 2026 organizado por AAPAS, Laura Favaloro, médica cardióloga y directora de comunicación y relaciones institucionales de la Fundación Favaloro, invitó a reflexionar sobre un cambio de paradigma urgente en salud: dejar atrás la cultura del riesgo para construir una verdadera cultura de la prevención.


Por María Candelaria Adamec
Analista Ssr. de comunicación institucional
Hospital Universitario Fundación Favaloro

“Esto ya no es solo un tema médico. Es un tema cultural. Y, sobre todo, un tema de gestión del riesgo”, afirmó Favaloro ante un auditorio integrado principalmente por referentes del sector asegurador. Además, subrayó que salud y seguros “hablan exactamente el mismo idioma”.

Laura Favaloro. De la cultura del riesgo a la cultura de la prevención | FNS 2026

Cuando el problema no es la persona, sino el sistema

Para comenzar su disertación, Laura relató un caso ocurrido en China: un hombre que fue a conocer a su hija recién nacida terminó siendo operado por una confusión en la identificación. Hubo fallas en la comunicación, ausencia de verificación y errores en cadena.

La pregunta que planteó fue directa: ¿el problema fue una persona o fue el sistema?
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada diez pacientes hospitalizados sufre un evento adverso y hasta el 50% de esos eventos son prevenibles. En Argentina, las muertes asociadas a eventos adversos en salud se aproximan a las provocadas por accidentes de tránsito.

“La seguridad no es ausencia de error. Es gestión sistemática del riesgo”, sintetizó.

“La seguridad no es ausencia de error. Es gestión sistemática del riesgo”

Cada paso del proceso tiene riesgo

La directora de comunicación de la Fundación Favaloro explicó que cada paso del proceso de atención tiene un riesgo inherente. No por falta de capacitación, sino porque la medicina es compleja: trabaja con variables biológicas, urgencias y decisiones críticas en tiempo real.

En ese recorrido existen múltiples puntos de potencial vulnerabilidad:

  1. Medicación: uno de los eventos adversos más frecuentes. Los errores pueden producirse en la prescripción, transcripción, dispensación o administración. De allí la importancia del doble chequeo, validaciones electrónicas y sistemas de identificación segura.
  2. Cirugía: toda intervención implica riesgo. Por eso existen evaluaciones prequirúrgicas, correcta identificación del paciente y marcación del sitio quirúrgico.
  3. Infecciones intrahospitalarias: riesgo transversal que exige lavado de manos, higiene hospitalaria y uso racional de antibióticos como pilares estratégicos.
  4. Diagnóstico: no es una foto, sino un proceso. Síntomas atípicos, información incompleta o fallas en la comunicación pueden retrasar tratamientos o modificar pronósticos.
  5. Caídas de pacientes: situaciones cotidianas pueden transformarse en eventos adversos si no existen medidas preventivas.
  6. Identificación del paciente: los nombres pueden repetirse; el documento es único. Cuando este paso falla, todo el sistema puede fallar en cadena. Por eso, es necesario que siempre se soliciten 2 o 3 datos filiatorios.

En ese contexto, retomó el modelo del “queso suizo” de James Reason, que demuestra que los eventos adversos no suelen ser producto de una sola falla, sino de la acumulación de errores y debilidades del sistema que, al alinearse, producen daño.

“La diferencia entre riesgo y daño no es la ausencia de error, sino la existencia de barreras”, sostuvo, y citó al especialista de Harvard Lucian Leape: “El 99% de los errores no provienen de personas incompetentes, sino de buenos profesionales trabajando en sistemas mal diseñados”.

“El 99% de los errores no provienen de personas incompetentes, sino de buenos profesionales trabajando en sistemas mal diseñados”.

Ley Nicolás y cambio cultural

El Foro de Seguros coincidió en fechas con la entrada en vigencia de la Ley 27.797, conocida como “Ley Nicolás”, impulsada tras la muerte de Nicolás Arrieta por un error diagnóstico. La normativa establece protocolos obligatorios, registro de eventos centinela, capacitación continua e historia clínica digital interoperable.

“Ninguna ley cambia una cultura. La cultura cambia cuando decidimos gestionar el riesgo en serio”, sostuvo.

Ver: 3.600 personas buscaron más alianzas y más crecimiento en el Foro Nacional del Seguro 2026

Lean Healthcare: eficiencia que reduce daño

En relación con su experiencia institucional, en 2017 Laura Favaloro co-creó, en la Fundación, el Departamento de Calidad y Seguridad del Paciente basado en la metodología Lean Healthcare, inspirada en el modelo Toyota, que propone eliminar todo lo que no agrega valor al paciente.

“En salud, el desperdicio no es sólo tiempo. Es error, es repetición, es mala comunicación. Cada ineficiencia aumenta el riesgo”, explicó.

En un hospital de alta complejidad, que ha realizado más de 5.300 trasplantes, más de 61.000 cirugías cardiovasculares y millones de consultas, la seguridad “no es opcional. Cuando mejoramos procesos, no solo ahorramos recursos, reducimos daño”.

El departamento se apoya en seis ejes estratégicos promovidos por la OMS:

  • Identificación segura del paciente
  • Procedimientos correctos
  • Reducción de infecciones
  • Comunicación efectiva
  • Prevención de caídas
  • Seguridad en el uso de medicamentos

Un sistema más seguro es también más sostenible: los eventos adversos generan prolongación de internaciones, mayor uso de terapia intensiva, reintervenciones, litigios, desgaste profesional y pérdida de confianza.

Prevención: del sistema a la persona

“La seguridad es obligación del sistema. Pero cuidarnos, también es decisión de cada uno. Y a veces, la barrera más poderosa contra el daño está en nuestras manos”, comentó Laura ampliando el foco desde la seguridad institucional hacia la prevención individual, especialmente en enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte a nivel global.

“El 80% de los eventos cardíacos podrían prevenirse mediante la modificación de factores de riesgo. La prevención no es solo hacerse estudios. Es construir comportamiento saludable”. Actividad física, alimentación equilibrada, no fumar, dormir bien y gestionar el estrés forman parte de decisiones cotidianas que impactan directamente en la salud.

También advirtió sobre el exceso de consumo de sal en Argentina —más del doble de lo recomendado— y el avance de la hipertensión en edades cada vez más tempranas.

La hipertensión, el tabaquismo, el sedentarismo o el sobrepeso no aparecen de un día para el otro: son la expresión acumulada de comportamientos sostenidos. Gestionar el riesgo, entonces, no es solo medir presión o colesterol, sino intervenir sobre las decisiones que los generan.

“Prevenir no es esperar a enfermarnos. Es anticiparnos. El sistema puede reducir riesgos, pero cada uno decide cuánto quiere cuidarse”, concluyó.

El mensaje final fue contundente: la verdadera cultura preventiva en salud no termina en los protocolos. Empieza cuando entendemos que cada hábito es, en sí mismo, una decisión de gestión del riesgo.«

Acerca de la Fundación Favaloro

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