Virginia Alarcia, presidenta de AALPS
“El cliente actual no perdona la falta de comunicación. Liquidador y productor deben articularse para dar certidumbre desde el minuto cero del siniestro”
Soy Virginia Alarcia, liquidadora y perito de seguros, titular del Estudio Alarcia y actual presidenta de la Asociación Argentina de Liquidadores y Peritos de Seguros (AALPS). Mi historia en el seguro es una historia de vida. Aprendí la profesión de mi padre, Abel Eduardo Alarcia, fundador de nuestro estudio hace ya 50 años y un gran referente formador de muchos liquidadores actuales. Sobre todo, aprendí cómo llevar esta profesión: con idoneidad, transparencia, solidez, formación técnica y valores.
Mi vínculo con la dirigencia tiene raíces profundas: tanto mi padre como mi hermano presidieron la AALPS, y hoy me toca a mí seguir ese legado. Mi relación con AAPAS, al igual que con todas las APAS del país y FAPASA, nació del trabajo diario y se consolidó participando en foros y congresos conjuntos, espacios y debates organizados, siempre con la convicción de poner en el centro al asegurado. Creo firmemente que liquidadores y productores compartimos una misma misión: cuidar la experiencia del asegurado en el momento más crítico, humanizar la respuesta técnica, evitar el conflicto innecesario y transformar el siniestro en una experiencia del asegurado con balance positivo. Desde esa convicción ética y profesional construyo día a día mi relación con los productores.
“Aprendí a llevar esta profesión con idoneidad, transparencia, solidez, formación técnica y valores.”
Hoy la inversión de tiempo tiene un costo muy alto y elegís ponerlo en AAPAS. ¿Cuál es tu motivación?
El tiempo vale mucho, pero mi motivación es una vocación ética y un compromiso innegociable con el legado que recibí. AALPS fue fundada en julio de 1937; estamos transitando nuestros 89 años, y hemos sobrevivido a todas las fluctuaciones de este país. Históricamente, el liquidador trabajaba casi en soledad, al margen de la discusión del sector. Mi principal expectativa, y la decisión que tomamos en estos últimos cuatro años de gestión, fue sacar a AALPS de la periferia y sentarla en la mesa grande del seguro argentino. Y lo estamos logrando. Invertir tiempo en esto es devolverle a la profesión su jerarquía y demostrar que somos una pieza clave en el sistema.
“Tomamos la decisión de sacar AALPS de la periferia y sentarla en la mesa grande del seguro argentino.”
¿Qué aportes te gustaría que hiciera la Asociación de Liquidadores a las y los PAS, a AAPAS y al sistema asegurador?
A los Productores Asesores les ratificamos con hechos que somos sus aliados en la transparencia de cara al cliente y en el asesoramiento para nuevos riesgos. Ya no nos quedamos en el reclamo corporativo, aportamos soluciones. Desde AALPS pusimos a disposición de todo el mercado el Sistema Fénix para la prevención del fraude. Comprendimos que no podemos trabajar de espaldas a la cadena comercial, por eso forjamos alianzas estratégicas, acuerdos con las cámaras para la capacitación de los actores de mercado. El mayor aporte que hacemos al PAS y al asegurador es pensar y hacer realidad soluciones justas y técnicas a través de nuestra intervención, transformando esa experiencia dolorosa del cliente ante un siniestro, en una verdadera fidelización con la compañía.
“El mayor aporte que hacemos al PAS y al asegurador es pensar y hacer realidad soluciones justas y técnicas a través de nuestra intervención.”
¿Qué desafíos te quitan más tiempo al frente de una institución que piensa al sistema asegurador actualmente, al igual que lo hace AAPAS?
Hoy nuestro ecosistema es la incertidumbre. El desafío diario es navegar un escenario con proyectos de reforma a la Ley de Seguros y controles rigurosos por parte de la Superintendencia. Sabemos que estas supervisiones pueden poner en riesgo la continuidad de algunos actores, pero también son una oportunidad ineludible para sanear el mercado y garantizar que quien emita una póliza pueda responder. Tenemos que ocuparnos de lograr que, en medio de este reordenamiento económico y de ajuste patrimonial, la intervención y el informe del liquidador siga siendo preciso e independiente, porque es la mejor herramienta para evitar fugas y proteger el fondo común.
También es fundamental fortalecer cada vez más, a través de la capacitación en el sector, el rol del productor asesor de seguros. Ustedes son los que tienen la confianza depositada de cada cliente, el deber de asesorarlos en forma correcta, acompañarlos en sus elecciones de aseguradoras, hacer docencia entre colegas, transmitir la cultura del seguro para la vida y la tranquilidad de las personas.
El mundo atraviesa cambios vertiginosos a nivel global, con temas que encabezan la agenda como IA, cambio climático y nuevas movilidades. ¿Cuál considerás que es la transformación más relevante para el sector asegurador en su totalidad?
La transformación más relevante es la complejidad técnica que los nuevos riesgos nos imponen. Ya sea por eventos climáticos extremos o por nuevas tecnologías, el análisis del daño exige una vara técnica cada vez más alta. El desarrollo económico del país nos lleva a una capacitación permanente en el sector para atender los nuevos riesgos, a partir de las inversiones que llegan desde el exterior. Por eso, desde AALPS decidimos trascender fronteras para estar a la altura. Firmamos un acuerdo histórico con APCAS en Madrid. Hoy estamos auditando modelos de examen para que nuestros liquidadores asociados puedan aplicar al Certificado FUEDI que habilita realizar liquidaciones en toda la Comunidad Europea. Estamos exportando jerarquía profesional para hacer frente a estos cambios globales con profesionales de primer nivel.
“Desde AALPS decidimos trascender fronteras para estar a la altura. Firmamos un acuerdo histórico con APCAS en Madrid.”
Desde tu perspectiva, ¿cuál es el rol del productor asesor seguros en este contexto de transformación?
Como dije recientemente ante los colegas: entendemos y compartimos la inquietud de los canales de comercialización. Sabemos perfectamente que la venta de un seguro no es la de un bien de consumo masivo; es la suscripción de una promesa frente a la adversidad. Frente a tanta transformación, el rol del PAS es mantener viva la fe pública en el sistema. Ninguna inteligencia artificial puede contener emocionalmente a un cliente que acaba de perder su patrimonio. Mantener la profesionalidad en el asesoramiento y trabajar codo a codo con nosotros, los liquidadores, es la única manera de cumplir esa promesa cuando ocurre el siniestro.

“Sabemos perfectamente que la venta de un seguro no es la de un bien de consumo masivo; es la suscripción de una promesa frente a la adversidad.”
¿Qué cambios detectás en los clientes y sus hábitos de consumo?
El cliente hoy demanda inmediatez, transparencia y cercanía. Los productos que debe ofrecer una aseguradora tienen que ver con el avance de las sociedades, sus usos y costumbres. Es ahí donde los productores deben observar esos cambios culturales y necesidades de la gente, e identificar qué quiere conservar el cliente, qué producto se adapta para cubrir esa necesidad, y trasmitir con su tarea profesional la tranquilidad que busca cuando contrata una póliza de seguros. Atrás quedó la época de encasillar los productos de comercialización. Hoy el asegurado quiere empatía y demanda respuestas rápidas. Esto nos obligó a los propios peritos liquidadores a adaptarnos a un cambio de paradigma. Le he dicho a mis colegas que debemos salir del encierro de nuestros estudios para ser más visibles, ser más empáticos y más sociables. El cliente actual no perdona la falta de comunicación; por eso, el liquidador y el productor deben articularse para darle certidumbre desde el minuto cero del siniestro.
“Hoy el asegurado quiere empatía y demanda respuestas rápidas. Esto nos obligó a adaptarnos a un cambio de paradigma.”
Si pudieras elegir qué legado dejar ¿qué te gustaría que quede de vos?
Asumir la presidencia de AALPS y ser la primera mujer en ocupar este rol en casi nueve décadas de historia es una distinción a la que hago honor cada día. Mi mayor legado sería que las futuras generaciones —como la tercera, que ya trabaja en mi estudio— encuentren una profesión jerarquizada. Que recordemos esta etapa no solo por el ordenamiento interno o por ocupar la presidencia de AALPS, sino por haber construido una institución sólida a través del debate amplio y la diversidad de visiones de nuestra comisión directiva. Me gustaría que quede de mí el haber liderado con valores éticos, honestidad, idoneidad técnica y haber demostrado que el crecimiento del país requiere un mercado asegurador sano, que construimos entre todos los actores del sector donde nuestro aporte profesional, la liquidación del siniestro justa, imparcial, equitativa e independiente sea la mayor garantía para el asegurado y las aseguradoras.«



















