José Mariano Hipólito Cuffia. Presidente de Alba Compañía Argentina de Seguros
“Después de más de treinta años en esta actividad sigo convencido de que el seguro de caución es, antes que nada, un negocio de personas.”
Me llamo José Mariano Hipólito Cuffia y soy presidente de Alba Compañía Argentina de Seguros S.A. Mi relación con el seguro comenzó mucho antes de incorporarme a la empresa. Crecí en una familia que tenía una compañía de seguros, por lo que el lenguaje y los conceptos del mercado asegurador siempre formaron parte de mi vida cotidiana. Siempre digo, medio en broma, que para mí «la prima» nunca fue la hija de un tío ni «el premio» lo que uno gana en un sorteo.
Comencé a trabajar en la empresa a principios de los años noventa, mientras estudiaba la licenciatura en administración de empresas. Empecé en la administración financiera y, con el tiempo, fui recorriendo distintas áreas: sistemas, técnica, suscripción, estructura comercial y posteriormente las áreas legal y contable, hasta asumir hace quince años la presidencia del Directorio.
Conocer casi todas las áreas de la compañía me permitió entender que una aseguradora funciona como un sistema. La suscripción no puede analizarse aislada de la realidad comercial; el reaseguro modifica el riesgo efectivamente retenido; y todo termina reflejándose en el balance, que también es una herramienta para generar confianza.
Hace aproximadamente cuarenta años Alba tomó una decisión estratégica que terminó definiendo su identidad: especializarse exclusivamente en seguros de caución. Al mismo tiempo decidió enfocarse en la PyME argentina y desarrollar una presencia federal. No fue solamente una decisión comercial. Fue una forma de entender el negocio. Las grandes empresas suelen ser reconocidas por su trayectoria; en las PyMEs una aseguradora especializada puede aportar valor comprendiendo el modelo comercial, la capacidad y el compromiso de quienes las conducen.
También entendimos que una cartera amplia, diversificada y distribuida en todo el país hace más sólido el negocio asegurador. En Argentina las distintas regiones atraviesan realidades económicas diferentes y esa dispersión nos permitió atravesar muchas crisis manteniendo la misma estrategia.
Mirando hacia atrás, creo que el principal aprendizaje fue entender que el seguro de caución es, antes que nada, un negocio de personas. Analizamos balances, contratos y proyectos, pero detrás de cada garantía siempre hay personas que asumen compromisos y otras que debemos decidir si estamos en condiciones de acompañarlas.
“La suscripción no puede analizarse aislada de la realidad comercial; el reaseguro modifica el riesgo efectivamente retenido; y todo termina reflejándose en el balance, que también es una herramienta para generar confianza.”
¿Qué desafíos te quitan más tiempo como CEO actualmente?
Hoy tengo dos desafíos centrales.
El primero es desarrollar personas. En una compañía especializada no alcanza con formar buenos suscriptores, buenos vendedores o buenos especialistas en reaseguro. Necesitamos personas que comprendan cómo funciona el negocio en su conjunto, porque todas las decisiones están relacionadas entre sí.
El segundo desafío es el recambio generacional. Tenemos muchos colaboradores con una larga trayectoria en la empresa. Esa estabilidad fortaleció nuestra cultura organizacional, pero también nos obliga a preparar a los equipos que conducirán la compañía en el futuro sin perder esa identidad.
Además, el propio negocio está cambiando. Durante muchos años el seguro de caución estuvo muy vinculado a la inversión pública. Hoy la inversión privada comienza a tener un papel cada vez más importante y eso modifica la forma de analizar los riesgos.
Después de más de treinta años en esta actividad sigo convencido de que el seguro de caución es, antes que nada, un negocio de personas. Las herramientas cambian, la tecnología cambia y los mercados cambian. Lo que no debería cambiar son los principios con los que tomamos decisiones.
Mi desafío hoy no es solamente conducir la compañía. Es dejar una organización que comprenda esos principios y sea capaz de sostenerlos en el tiempo. Si dentro de algunos años Alba sigue tomando decisiones con el mismo criterio, independientemente de quién ocupe cada cargo, sentiré que el trabajo estuvo bien hecho.
“Después de más de treinta años en esta actividad sigo convencido de que el seguro de caución es, antes que nada, un negocio de personas.”
¿Qué aspectos tradicionales del sector resultan más difíciles de transformar?
Creo que el mayor desafío es que la velocidad no reemplace al criterio.
La inteligencia artificial y la tecnología representan una oportunidad enorme porque mejoran procesos y ayudan a analizar información. Nosotros las utilizamos todos los días. Pero siguen siendo herramientas. La IA puede ser un excelente consultor; el decisor sigue siendo la persona.
También creo que debemos evitar que la gestión del valor se transforme en una gestión del precio. Cuando eso ocurre, el seguro pierde parte de su verdadero sentido.
“Debemos evitar que la gestión del valor se transforme en una gestión del precio. Cuando eso ocurre, el seguro pierde parte de su verdadero sentido.”
¿Qué habilidades cree que aportan más valor al sector?
La capacidad de comprender personas y organizaciones.
Los balances muestran si una empresa puede cumplir. La historia ayuda a entender si quiere cumplir. En caución necesitamos las dos cosas.
También es indispensable desarrollar una mirada sistémica. Una buena decisión comercial debe ser también una buena decisión técnica y una buena decisión para la compañía.

¿Cuál considera que es la transformación más relevante para el sector asegurador?
Creo que está cambiando la naturaleza del riesgo. El crecimiento de la inversión privada modifica el tipo de proyectos que analizamos y también la forma de evaluarlos.
Eso no significa que el Estado deje de tener un rol importante. Seguirá siendo un actor central en muchas áreas. Lo que cambia es el equilibrio entre ambos modelos.
¿Qué temas deberían ocupar más espacio en la agenda institucional?
Todavía tenemos un enorme desafío en fortalecer la cultura aseguradora.
Muchas veces el seguro se analiza solamente como un costo. En realidad, el seguro es un sistema de distribución de riesgos. Las aseguradoras administramos ese sistema: muchos aportan mediante sus primas para que quienes sufren un siniestro puedan afrontar sus consecuencias.
También creo que debemos poner más en valor el papel de las aseguradoras como inversores institucionales y como actores que contribuyen al desarrollo económico.
¿Qué riesgos emergentes cree que más desafían a la industria?
Más que los riesgos específicos, creo que el gran desafío es interpretar escenarios cada vez más cambiantes.
La información está disponible para todos. Lo que genera valor es el criterio para transformarla en una decisión. En ese contexto, la inteligencia artificial representa una herramienta extraordinaria. Permite analizar información con una velocidad impensada hace pocos años y mejorar significativamente los procesos. Pero sigue siendo una herramienta. Puede ser un excelente consultor; el decisor continúa siendo la persona.

“La información está disponible para todos. Lo que genera valor es el criterio para transformarla en una decisión.”
¿Qué aspecto del negocio asegurador argentino le parece que está mejor preparado para el futuro y cuál está más rezagado?
El mercado argentino desarrolló una enorme capacidad de adaptación. Haber atravesado tantas crisis obligó a construir organizaciones muy resilientes.
Donde todavía tenemos una tarea pendiente es en seguir desarrollando cultura aseguradora y evitar competir solamente por precio.
¿Qué países le parece que son buenos modelos a seguir y por qué?
Prefiero observar buenas prácticas antes que copiar modelos. Argentina tiene características muy particulares. Podemos aprender de otros mercados, pero siempre adaptando esas experiencias a nuestra realidad.
¿Qué valor aporta un PAS que la tecnología todavía no puede reemplazar?
El Productor Asesor sigue siendo el primer suscriptor del negocio. La tecnología puede decirnos cómo está una empresa. El productor muchas veces sabe cómo es esa empresa. Conoce a sus clientes, entiende cómo trabajan y, sobre todo, cómo reaccionan cuando aparecen las dificultades. Ese conocimiento sigue siendo irremplazable.
¿Cómo cambió el perfil del productor y qué habilidades cree que debería desarrollar?
Hoy el productor dispone de mejores herramientas y responde mucho más rápido. El desafío es que esa velocidad fortalezca el asesoramiento y no termine reemplazándolo. Hacia el futuro, el PAS debería comprender cada vez mejor los negocios de sus clientes. No alcanza con conocer de seguros. Hay que conocer empresas. Siempre digo que el seguro de caución es, en cierto modo, el seguro de vida de las empresas. La garantía permite que una empresa pueda asumir compromisos y seguir creciendo. Cuando aparecen dificultades, nuestro primer objetivo es ayudar a encontrar una solución antes que un conflicto.

“No alcanza con conocer de seguros. Hay que conocer empresas.”
¿Qué consejo le daría a quien comienza en seguros?
Que estudie permanentemente. Los productos cambian, la tecnología cambia y los mercados cambian. Lo que nunca deja de generar valor es el criterio.
¿Qué cambios observa en los clientes?
Esperan respuestas cada vez más rápidas y procesos más simples. Eso nos obliga a mejorar continuamente. Pero cuando las decisiones son importantes, el asesoramiento personalizado sigue teniendo un valor que ninguna tecnología reemplaza
¿Cómo ve la participación de mujeres y jóvenes en el mercado asegurador?
La incorporación de nuevas generaciones y una mayor diversidad enriquecen cualquier organización. Más que una cuestión de edad o de género, creo que el verdadero desafío es integrar distintas miradas dentro de una misma cultura organizacional. Las nuevas generaciones aportan velocidad, nuevas herramientas y otra forma de relacionarse con la información. Quienes llevamos más tiempo aportamos experiencia y perspectiva. Cuando ambas cosas logran complementarse, las organizaciones se fortalecen.
“Necesitamos desarrollar equipos capaces de comprender el negocio de manera integral, combinar conocimiento técnico con visión empresarial y mantener la capacidad de adaptación frente a escenarios cada vez más dinámicos.”
¿Cómo imagina el sector hacia 2036?
Mucho más digitalizado y con inteligencia artificial integrada a todos los procesos. Pero las decisiones seguirán dependiendo de las personas.
¿Qué debemos hacer hoy?
Invertir en personas. Necesitamos desarrollar equipos capaces de comprender el negocio de manera integral, combinar conocimiento técnico con visión empresarial y mantener la capacidad de adaptación frente a escenarios cada vez más dinámicos.
La tecnología seguirá evolucionando. La formación y la cultura organizacional serán las que permitan aprovecharla correctamente. El criterio se forma.
¿Qué capacidades serán indispensables?
Aprender permanentemente. Comprender mejor los negocios. Y mantener una visión de largo plazo. La diferencia será que dispondrán de mejores herramientas para hacerlo. El desafío no será competir con la tecnología, sino utilizarla para brindar un mejor asesoramiento.«
Acerca de Alba Seguros
Somos una compañía especializada exclusivamente en seguros de caución desde hace aproximadamente cuarenta años. Esa especialización nos permitió desarrollar un profundo conocimiento técnico y una forma particular de entender el negocio. La póliza no es el negocio. La póliza documenta una decisión de apoyo.
Tenemos presencia en prácticamente todas las capitales provinciales mediante nuestras agencias y puntos de emisión, amplificada por la red de PAS que nos acompaña.
No entendemos esa presencia solamente como una cuestión comercial. Creemos que una compañía federal construye una cartera más diversificada y, por lo tanto, más sólida desde el punto de vista técnico. Históricamente nos enfocamos en la pequeña y mediana empresa argentina.
Creemos que allí una aseguradora especializada puede aportar un valor diferencial, comprendiendo la realidad de cada cliente y acompañando su desarrollo mediante garantías adecuadas a sus necesidades. Modernizamos procesos, incorporamos nuevas herramientas tecnológicas y mejoramos nuestros servicios. Pero procuramos que cambien las herramientas, no los principios.
Seguimos profundizando nuestra especialización y acompañando el desarrollo del sector privado argentino.



















