17-09-2026•9 Minutos

Baterías de litio:

Un riesgo potenciado por la electromovilidad que como PAS hay que aprender a ver

En el marco del proyecto de investigación sobre el seguro y la electromovilidad que lleva adelante ALUMNI, la comisión de AAPAS organizó una charla exclusiva con Hernán Domínguez, asesor internacional en seguridad industrial. En directo desde Estados Unidos, el especialista aportó información de mucho valor a la cuestión de los incendios provocados por baterías de litio, un riesgo preexistente por la proliferación de las computadoras, teléfonos celulares y herramientas, pero que se multiplica exponencialmente con la llegada de los vehículos eléctricos.


“Cuando un vehículo eléctrico se incendia, arde de una manera que el sistema todavía no sabe gestionar.”, reza la primera entrega del informe elaborado por ALUMNI Think Tank de AAPAS, donde se analiza cómo la llegada de los vehículos eléctricos, la infraestructura de carga y la micromovilidad modifican el ecosistema de riesgos.

Organizado en cuatro líneas de análisis complementarias, el objetivo del documento es establecer un diagnóstico riguroso de la situación actual, contrastarlo con otras latitudes e identificar las principales brechas que el mercado asegurador argentino debe abordar.

En el avance del proceso de investigación, la conversación con Hernán Domínguez se presenta como una gran oportunidad.

Ver: La electromovilidad ya cambió el riesgo.¿Está preparado el mercado asegurador argentino?

Para asesorar, primero conocer el riesgo

Uno de los ejes centrales de la exposición fue la necesidad de cambiar la manera de advertir y mapear estos riesgos.

Según relató, un incendio de un vehículo eléctrico puede requerir entre 30.000 y 60.000 galones de agua, es decir, alrededor de 120.000 litros, con alto peligro de reignición por la enorme temperatura que adquieren las baterías, sumado a que el humo emanado es mortalmente tóxico.

Esto se debe a la “fuga térmica”, que combina temperaturas elevadas, presión, energía acumulada, gases inflamables y gases tóxicos, inspirando a que en muchos países los incendios por baterías de litio ya sean catalogados como una emergencia de materiales peligrosos.

Las baterías ya forman, hace tiempo, parte de la vida cotidiana. Computadoras, celulares, tablets, herramientas inalámbricas, monopatines y otros dispositivos pueden reunir en un mismo espacio una cantidad significativa y mapearlas es una tarea importante de cara a detectar potenciales riesgos. “Nadie percibe como riesgo aquello que usa todos los días. Por ejemplo, mapear cuántas baterías conviven en un mismo espacio y bajo qué condiciones de carga no es un detalle técnico: es el trabajo del analista de riesgos. Esa mirada, la de conversar con cada cliente con una matriz de riesgos en mano y detectar lo que una póliza enlatada no ve, es el valor real del PAS que desde ALUMNI buscamos insistentemente marcar como diferencial”, explicó Mario Falcón, co-coordinador de la comisión de AAPAS.

“Conversar con cada cliente con una matriz de riesgos en mano y detectar lo que una póliza enlatada no ve, es el valor real del PAS que desde ALUMNI buscamos insistentemente marcar como diferencial”.

En el caso de la electromovilidad, la gravedad del problema se comprende cuando se observa la magnitud: “Una celda de una batería es como una doble A,¿sí? Te dispara 8 litros de gas de fluoro*. Pensá que un Tesla tiene 4.400 celdas, o sea, tenés más de 32.000 litros de gas en un incendio de un vehículo eléctrico.”, ejemplificó Domínguez.

Para Domínguez, el problema no consiste solamente en encontrar un producto capaz de extinguir un incendio una vez que se inició, sino en anticiparse y trabajar sobre la prevención. Y este es el punto que conecta con el sistema asegurador. «La incorporación masiva de baterías de litio está avanzando más rápido que nuestra capacidad para identificar y prevenir sus riesgos. Con Hernán vimos cuestiones de prevención desde su expertise como asesor en seguridad industrial. Desde ALUMNI queremos instalar esa mirada desde el punto de vista del seguro: qué podemos hacer como productores con las pólizas que hoy existen y qué cambios normativos advertimos como necesarios. Ya estamos trabajando en la segunda entrega, sobre vehículos eléctricos, micromovilidad e infraestructura de carga, con esa misma lógica; ahí la prevención es un eje transversal a los tres», amplió Pablo Montalto, coordinador de ALUMNI Think Tank.

* N. de la R. El flúor es un gas de color amarillo verdoso pálido, altamente tóxico, corrosivo y el elemento más reactivo y electronegativo de la tabla periódica. 

“Pensá que un Tesla tiene 4.400 celdas, o sea, tenés más de 32.000 litros de gas en un incendio de un vehículo eléctrico”.

Cargadores y estacionamientos: una matriz de riesgos que debe mirar el antes y el después

La instalación destinada a cargar un vehículo eléctrico es el “antes” que debe incorporarse al análisis.

Domínguez advirtió sobre situaciones en las que los cargadores son instalados por personas que no cuentan con la capacitación necesaria o que simplemente conectan el equipo a una red común, generando sobrecargas en tableros e instalaciones que pueden derivar en incendios.

Los estacionamientos y cocheras constituyen uno de los escenarios que más atención requieren por la combinación de vehículos, espacios confinados, estructuras edilicias y vidas involucradas. Domínguez relató su experiencia en Corea del Sur, donde fue convocado a analizar un episodio de incendio de vehículos eléctricos en un estacionamiento subterráneo, donde la propagación y la intensidad fue enorme y demandó estudiar variables como el riesgo estructural, la filtración de los gases tóxicos por fuera del edificio, la ventilación, el peligro de reignición, etc.

El reciclado constituye otro desafío emergente. Domínguez señaló que en distintos países todavía existen diferencias importantes en materia de regulación y capacidad de tratamiento. Una batería dañada que termina en un contenedor de residuos, un camión recolector o un centro de tratamiento constituye un riesgo enorme.

“Ya estamos trabajando en la segunda entrega, sobre vehículos eléctricos, micromovilidad e infraestructura de carga, con esa misma lógica; ahí la prevención es un eje transversal”.

¿Qué debería mirar el seguro?

Para Domínguez, el nuevo escenario exige que todo el sistema asegurador, incluyendo productores aseguradores, incorporen preguntas diferentes a las habituales. Mapear el riesgo, identificar las condiciones de prevención, prepararse para responder ante una emergencia son algunas de las medidas que mencionó. Todas ellas se concatenan cuando todos los actores involucrados se enfocan en comprender cómo cambian los riesgos a medida que cambian las tecnologías.

En esta misma línea, el primer entregable del informe sobre electromovilidad elaborado por ALUMNI Think Tank cierra con una serie de preguntas explícitas, elaboradas de acuerdo a los distintos actores que identifican: las compañías aseguradoras, el ente regulador, el PAS y el mercado en su conjunto. «Hablamos de una innovación que involucra a muchos actores, con una complejidad enorme. La movilidad eléctrica no es sólo cambiar de fuente de energía: es un cambio de paradigma. Y como tal, inaugura un escenario nuevo que para nosotros, como productores y analistas de riesgos, es urgente atender.», cerró Montalto.«

“La movilidad eléctrica no es sólo cambiar de fuente de energía: es un cambio de paradigma. Y como tal, inaugura un escenario que para nosotros, como productores y analistas de riesgos, es urgente atender”.


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