El cinturón como principal elemento de seguridad vial

El análisis de los resultados arrojó que a nivel nacional, sólo el 55% de los conductores utilizan el cinturón de seguridad, proporción que se reduce al 42,8%  entre  copilotos y al19,9% entre ocupantes traseros. Como consecuencia, el indicador “total vehículo protegido”, que alude a la proporción de vehículos en que todos los ocupantes utilizan el cinturón,asciende apenas al 49,3% de todos los vehículos observados. Respecto de la última medición (2016), se observa un crecimiento del uso del cinturón únicamente entre conductores (del50,2% en 2016 al 55% en 2018). El uso de cinturón entre copilotos se mantiene estable, mientras que entre ocupantes traseros tiende a la baja (del 23,1% en 2016 al 19,9% en 2018).

        A nivel regional, el estudio evidencia que el uso de cinturón en el indicador “total vehículo protegido” es superior a la media nacional (49,3%) en Cuyo (62,8%) y en AMBA (57,7%). La región patagónica (48,7%) se encuentra alineada a la media nacional, mientras que la región pampeana (43,6%), NOA (40,5%) y NEA (40,4%) registran los niveles de uso de cinturón más bajos del país. Respecto de 2016, se observa un crecimiento significativo del indicador “total  vehículo  protegido”  en  AMBA,  NOA  y  Patagonia,  mientras  que  las regiones Pampeana, Cuyo y NEA se mantienen estables.

En general, los incrementos en la proporción de vehículos protegidos se explican principalmente por el aumento del uso en la posición del conductor, y del copiloto en el caso deAMBA y de la Patagonia. Lo más importante es que se registraron aumentos significativos en el uso de cinturón entre ocupantes traseros tanto en la Patagonia, como en NEA y enCuyo. A pesar de ello, el porcentaje de uso de cinturón entre ocupantes traseros en estas regiones no supera el 30%.

Cuando se analiza el uso de cinturón de los ocupantes según su género y edad, el estudio evidencia que las mujeres y adultos mayores de 36 años se protegen más que loshombres jóvenes. A su vez, cuando los vehículos son conducidos por una mujer, se observa mayor uso del cinturón en el resto de las posiciones. Sólo 2 de cada 10 vehículos son conducidos por una mujer.

Radiografía de los motociclistas en Argentina

Las estadísticas de Los resultados del estudio evidencian que el 68,7% de los conductores de motos circulan protegidos mediante el uso de casco. Esta proporción desciendeal 42% entre pasajeros 1 (el primer ocupante detrás del conductor), y al 20,9% entre el resto de los ocupantes. Si se comparan los resultados respecto de la medición llevada a cabo en 2016, se observa que el uso de casco crece únicamente entre conductores (del 65,4% al 68,7%) y que la protección del resto de las posiciones se mantiene estable. Dado queel 71,1%  de las  motos  son  unipersonales  y  circulan  ocupados  sólo  por  el conductor, el indicador “total vehículo protegido” asciende de 60,7% en 2016 a 64,2% en 2018,fundamentalmente por el crecimiento observado del uso del casco en el conductor.

El análisis a nivel regional da cuenta de niveles de protección heterogéneos: mientras Cuyo (92%), AMBA (82,3%) y Patagonia (84,8%) registran porcentajes de vehículos quecirculan con todos sus ocupantes protegidos superiores al 80%, la región Pampeana (58,4%), NEA (60,2%) y NOA (51,2%) se ubican por debajo de la media nacional (64,2%), siendoNOA la región con menor proporción de uso de casco de todo el país. El análisis de los datos respecto de 2016, evidencia un crecimiento significativo del indicador “total vehículoprotegido” en la mayoría de las regiones a excepción de la región Pampeana, que se explica por el aumento del uso del casco por parte de los conductores.

Los niños y la seguridad vial

La última medición del estudio observacional permite determinar que sólo el 24,4% de los menores de 10 años observados circulaba protegido (en la posición   trasera   y  utilizando   la   sillita  correspondiente).  Los  niveles  de protección de los niños menores de 10 años superan la media nacional en la región patagónica (39,1%), Cuyo (36,6%), NEA(29,9%) y AMBA (29,7%), mientras que la región Pampeana (21,4%) y NOA (16,4%) registran niveles de protección muy por debajo de la media.

En relación a los menores de edad (de entre 0 y 17 años), la última medición determinó que el 9% de las motos circulaban con al menos un menor de 18 años; y que de éstos, sólo el 27,8% se encontraba protegido mediante el uso de casco. Esta proporción constituye un decrecimiento de los niveles de protección registrados en 2016 (31,6%). El uso de cascoentre menores de edad es superior a la media nacional en Patagonia (83,1%), Cuyo (64,2%) y AMBA (48%), mientras que NEA (32,6%), Pampeana (22,6%) y NOA (17,9%) registranlos niveles de protección más bajos del país. Estas regiones son, a su vez, las que observan mayor concentración de motos que transportan menores de edad. Respecto de 2016, laPatagonia y NEA son las únicas regiones que registran un aumento del uso de casco por parte de los menores, mientras que las regiones Pampeana y NOA tienden a la baja.

Por primera vez, Argentina cuenta con un estudio de estimación de los costos de la siniestralidad vial

El Observatorio Vial de la ANSV realizó un estudio para estimar el costo social de la siniestralidad vial para toda la Argentina. Los resultados obtenidos demuestran que el costo de la siniestralidad vial en la Argentina para 2017 asciende a los 175.655 millones de pesos corrientes. Esto implica una carga económica  para  la  sociedad  que  puede  llegar  a  representar  el  1,7%  del Producto  Bruto  Interno.  Estos  resultados  están  en  consonancia  con  lo observado en otros países, en donde la relación entre costo de la siniestralidad vial y Producto Bruto Interno puede estar en el rango del 1,1% al 2,9% en el caso de países de ingreso medio/bajo, como lo es el de la Argentina. En términos del costo por víctima de la siniestralidad vial, el mismo llega hasta casi el millón y medio de pesos ($1.373.599), aunque hay una variación muy grande entre el costo por víctima fallecida ($30.551.793) y herida ($284.111 por cada lesionado grave y $3.375 por cada víctima con una lesión leve).

El diseño e implementación de políticas públicas orientadas a dar respuesta a la siniestralidad vial requieren de una asignación de recursos sostenida en el tiempo. Este estudio esde suma relevancia, ya que permitirá reflexionar acerca de una mejor asignación de los recursos, con el objetivo de invertir mayores esfuerzos en la prevención de la siniestralidad vialy sus consecuencias en términos de mortalidad y morbilidad en la población