21-09-20266 Minutos

Homenaje a Delfor Menard

En esta nota, un sentido homenaje a Delfor Menard desde la pluma de Sergio Sidero. Alguien que, en su trayectoria en AAPAS, compartió mucho de la vida con él.


Por Sergio Sidero,
Expresidente de AAPAS
Expresidente de COPAPROSE

Nos toca despedir a un colega, pero sobre todo a un amigo: Delfor Menard.
Un hombre que dejó una huella profunda en nuestra profesión y, mucho más importante aún, en quienes tuvimos la suerte de compartir con él parte de la vida.

Delfor fue un gran referente de los productores asesores de seguros de Villa María, en la provincia de Córdoba, donde desarrolló durante muchos años su actividad profesional, construyendo una relación de confianza y cercanía con sus asegurados.

El reconocimiento que obtuvo de quienes confiaron en él como profesional fue, sin duda, una de las mejores expresiones de su trayectoria. Sus clientes encontraron en Delfor no solamente a un productor asesor de seguros, sino a un hombre comprometido con sus necesidades, responsable en su tarea y dispuesto a acompañarlos cuando más lo necesitaban.

Pero esa trayectoria profesional tuvo también una dimensión institucional que trascendió su relación con los asegurados.

Entre sus colegas supo ganarse el respeto y el reconocimiento por su compromiso dirigencial, primero desde la representación de los productor asesor de seguros de Villa María y de Córdoba, y luego proyectándose al ámbito nacional a través de FAPASA (Federación de Asociaciones de Productores Asesores de Seguros de la Argentina).

“Fue un dirigente ético, dedicado y valiente, de los que no dudaban en dar un paso al frente cuando era necesario defender los derechos y la dignidad de los PAS".

En ese ámbito, llevó adelante una participación activa y comprometida en la defensa de los intereses de nuestra profesión. Fue un dirigente ético, dedicado y valiente, de los que no dudaban en dar un paso al frente cuando era necesario defender los derechos y la dignidad de los PAS.

Su palabra tenía el valor de la convicción y de la experiencia. Su compromiso institucional fue reconocido por sus pares porque siempre estuvo acompañado por la honestidad, la responsabilidad y una profunda vocación de servicio.

Pero quienes tuvimos el privilegio de compartir con él congresos, reuniones, viajes y tantos encuentros, seguramente lo recordaremos también por otra de sus grandes virtudes: su enorme calidad humana y su extraordinario sentido del humor. Delfor era muchas veces el alma de las reuniones. Siempre tenía un cuento, una anécdota o un chiste para compartir. Sabía encontrar el momento justo para arrancarnos una sonrisa y transformar cualquier encuentro en un momento especial.

En los congresos y reuniones profesionales, su presencia era sinónimo de alegría. Tenía esa capacidad tan especial de unir a las personas, generar camaradería y hacer que los momentos compartidos quedaran para siempre en la memoria.

Y eso también habla de su calidad humana. Porque hacer reír, generar alegría y lograr que los demás se sientan bien es una forma de generosidad.

Por eso hoy cuesta despedirlo.

Porque no despedimos solamente a un profesional respetado ni al dirigente reconocido. Despedimos a un hombre que supo ganarse el afecto de unos y el respeto de otros, y que logró algo que no todos consiguen: dejar una huella humana allí donde estuvo.

“Tenía esa capacidad tan especial de unir a las personas, generar camaradería y hacer que los momentos compartidos quedaran para siempre en la memoria".

Porque no despedimos solamente a un profesional respetado ni al dirigente reconocido. Despedimos a un hombre que supo ganarse el afecto de unos y el respeto de otros, y que logró algo que no todos consiguen: dejar una huella humana allí donde estuvo.

Nos queda el dolor de su partida, pero también la gratitud.
Por haberlo conocido.
Por haber compartido el camino.
Por sus convicciones.
Por su compromiso.
Por su valentía.
Y por tantas risas que hoy, seguramente, se mezclan con las lágrimas.

Delfor Menard deja una huella en Villa María, en Córdoba y en nuestra profesión a nivel nacional. Deja también algo mucho más difícil de construir y mucho más valioso: el cariño y la confianza de sus clientes, el respeto de sus colegas y el recuerdo entrañable de sus amigos.

Que su recuerdo permanezca entre nosotros como lo que fue: un gran referente de los productores asesores de seguros, un profesional comprometido, un dirigente ético, firme en sus convicciones y, fundamentalmente, un gran ser humano y un querido amigo.

Hasta siempre, Delfor.
Gracias por el camino compartido, por tu compromiso con nuestra profesión y, especialmente, por tantas historias, tantos cuentos y tantas sonrisas.
Que descanses en paz.«


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