05-02-20265 Minutos

La Responsabilidad Civil de los clubes deportivos:

lo que un buen PAS debería conversar con el asegurado

Un accidente ocurrido en un club de fútbol de Quilmes, provincia de Buenos Aires, pone sobre la mesa el análisis de las coberturas por RC en espacios deportivos. En este análisis de caso, la voz experta del licenciado en seguros Fernando Tornato, docente de AAPAS, director y conductor de Tiempo de Seguros.


Lic. Fernando Tornato, Docente de AAPAS

Por el Lic. Fernando Tornato, Docente de AAPAS

En octubre de 2025, un niño perdió la vida tras caerle encima un arco de handball mientras practicaba ese deporte en un club de fútbol, en la localidad bonaerense de Quilmes. El trágico accidente es retomado por Tornato para analizar la situación de las coberturas de seguros en clubes y complejos deportivos, el alcance real de las pólizas de RC y, en particular, poner en valor a las y los productores en su rol de asesorar sobre la complejidad de este tipo de pólizas.

En las instituciones deportivas, lo habitual es contratar una póliza de Responsabilidad Civil Comprensiva Extracontractual. A primera vista, podría pensarse que se trata de una cobertura suficiente para amparar los riesgos propios de la actividad. Sin embargo, Tornato explica que las pólizas suelen contener exclusiones y que es allí donde se presentan los grises demostrando, por consiguiente, la importancia del asesoramiento al asegurado (en este caso, el club deportivo).

En el análisis, Tornato reconoce que es válido pensar que las exclusiones de las pólizas de este tipo se colocan justamente con la intención de limitar los reclamos entre quienes participan activamente en la práctica deportiva. Por ejemplo, las lesiones que puedan producirse entre deportistas como consecuencia de una jugada típica de tal o cual deporte.

Desde el punto de vista jurídico, podría discutirse la responsabilidad del club en estos casos. ¿Cómo excluir precisamente el riesgo más relevante en un club cuya actividad esencial es el deporte?

Sin embargo, existen antecedentes judiciales en los que se ha condenado a la institución, aun cuando el daño no haya derivado de un defecto en las instalaciones, sino de un hecho propio del desarrollo del deporte.

Ahora bien, donde no debería haber margen para la duda es en los casos en que el daño proviene de un mal estado o de defectos en las instalaciones. La caída de un arco (como sucedió en la tragedia de Quilmes), el desprendimiento de un travesaño, un alambrado perimetral en malas condiciones o con elementos sobresalientes que provocan lesiones, son ejemplos de riesgos intrínsecos de explotación del club como establecimiento.

Desde la perspectiva del seguro, explica Tornato, la póliza no puede dejar sin cobertura a la responsabilidad civil del club. No se trata en estos casos de los imponderables que puedan surgir en el entrenamiento o los partidos, sino de condiciones de seguridad que dependen directamente del mantenimiento, control y diligencia de la institución.

“No es correcto que una póliza excluya todo tipo de daño derivado de la práctica deportiva. En definitiva, es un club.”, enfatiza Tornato.

En estos supuestos, la responsabilidad del club es evidente y la cobertura debería responder en consecuencia.

¿Qué queda claro en el análisis de este caso?

Del análisis de Tornato se deduce, una vez más, la importancia del rol de las y los PAS en la intermediación entre el club deportivo a asegurar y la compañía aseguradora.

El especialista recomienda analizar en profundidad los textos de póliza, atravesándolos con lupas específicas. Detectar exclusiones, comprender su alcance real y, cuando sea posible, sentarse a negociar con la compañía aseguradora para ampliar o adecuar la cobertura a la verdadera naturaleza del riesgo.

Una exclusión genérica de “daños derivados de la práctica deportiva” no solo es técnicamente cuestionable, sino que desnaturaliza el objeto mismo del seguro contratado.

“Esto puede sonar casi un absurdo si estamos haciendo una cobertura para un club donde la actividad va a decir “club deportivo”. ¿Por qué se excluye el riesgo más relevante?”, evidencia Tornato.

En definitiva, parece obvio, pero asegurar un club deportivo implica comprender que el deporte no es una excepción, sino la norma. Y que los defectos o el mal estado de sus instalaciones deben estar, sin excepción, debidamente cubiertos.«


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