02-02-202610 Minutos

Mujeres PAS:

Liderazgo y transformación del sector asegurador

Karina Basualdo, coordinadora de comisiones de AAPAS, fue convocada por YoAgente para disertar sobre el rol de las mujeres frente a un público de PAS de toda América Latina. En esta nota, un extracto de su presentación, donde habla sobre la creciente participación de mujeres en roles técnicos y de liderazgo dentro del seguro y la transformación que deriva en un nuevo sistema asegurador.


De manera lenta pero sostenida, las mujeres se están incorporando a los espacios de liderazgo dentro del sector asegurador. En el caso de AAPAS, por ejemplo, cumplía 65 años de vida cuando, por primera vez una mujer, Gabriela Brusezze, alcanzó un alto rango dentro de la comisión directiva (el de vicepresidenta). Ana Belén Leyva también, como prosecretaria.

Estos hitos muestran que, “si bien queda mucho camino por recorrer, el cambio ya está en marcha y no es casual: está siendo impulsado activamente por las propias mujeres”, declaraba Karina Basualdo.

Por otra parte, hoy cerca del 72% de las y los asegurados en Argentina elige al productor asesor como su canal de referencia, lo que confirma el peso estratégico del PAS dentro del sistema asegurador. Dentro de este porcentaje, la participación de mujeres viene creciendo notoriamente, en especial y de manera sostenida en la última década.

Este escenario se combina con una realidad compleja: alta volatilidad económica, cambios regulatorios, nuevos riesgos que emergen a mayor velocidad que las coberturas disponibles y procesos de transformación en las aseguradoras que no siempre logran alinearse con las necesidades reales del cliente ni del canal intermediario. En ese entramado, las mujeres PAS funcionan como puente entre el mundo técnico del seguro y la vida real de personas, comercios y PyMEs.


“si bien queda mucho camino por recorrer, el cambio ya está en marcha y no es casual: está siendo impulsado activamente por las propias mujeres”


Mujeres en seguros: logros y brechas estructurales que aún persisten

Existen desigualdades en el acceso al conocimiento, sesgos asociados a la condición de ser mujeres en un mundo masculinizado, menor participación en roles de decisión y una sobrecarga de tareas (muchas veces invisibilizadas) vinculadas al cuidado familiar y doméstico. Conciliar la vida personal y con una carrera profesional que además tiene que pujar con fuerza para hacerse lugar sigue siendo un desafío central.

La brecha tecnológica y de capacitación es analizada con especial detenimiento por Karina en su disertación. Son asimetrías que se encabalgan, porque la tecnología avanza y dificulta la adaptación, especialmente para mujeres que no nacieron en la era digital. Por otra parte, las capacitaciones en muchos casos siguen sin contemplar la multiplicidad de responsabilidades que atraviesan muchas mujeres del sector.

Karina insiste en nombrar y no naturalizar todas estas desventajas de las mujeres en su inserción en el mundo asegurador pero, aún así, enfocarse en la transformación positiva que sí se está dando. El eje de su disertación no es la queja y el reclamo, sino poner en evidencia cómo las mujeres PAS están elevando estándares, construyendo confianza y consolidando una nueva forma de ejercer la profesión. Se trata de un impulso cultural que no se apoya en la confrontación, sino en una nueva ética profesional basada en el criterio, la claridad, la capacitación y la solvencia técnica, que ella llama de “nueva ética profesional”, un liderazgo distinto. 

“No se trata de idealizarnos, ni de romantizar nuestro rol de mujeres. Se trata de una ‘inteligencia contextual’ que tenemos las mujeres y que lentamente el mercado empieza a valorar. Una mirada integral que, aplicada al negocio, articula solvencia técnica y profundidad relacional con los clientes.”, desarrolla Karina.

Este liderazgo diferente al masculino tiene características propias, como la capacidad de comprensión integral del riesgo y del cliente, una comunicación clara y honesta, foco en la prevención por sobre la venta, capacidad de gestionar procesos complejos y sensibilidad para detectar riesgos que el propio cliente no siempre logra identificar o verbalizar.

La diversidad que introduce la mayor participación de las mujeres en seguros es un beneficio concreto para el mercado. Equipos más heterogéneos mejoran la calidad del asesoramiento, la experiencia del cliente, la innovación y la confianza en la figura del PAS.

Aunque persisten techos de cristal (solo el 12% de los cargos de CEO o presidencias en compañías están ocupados por mujeres), crecen las oportunidades: mayor visibilidad profesional, espacios de formación con mirada inclusiva y redes de mujeres que fortalecen trayectorias, potencian el trabajo colaborativo y consolidan un pensamiento crítico, empático y técnicamente sólido.

Ver: Crece la participación de las mujeres en seguros y genera nuevos horizontes

Un nuevo modelo de mercado asegurador con las mujeres

En este marco, el mercado asegurador avanza hacia un modelo que deja atrás la intermediación puramente transaccional para consolidar una lógica de consultoría y asesoría en riesgos. Las mujeres productoras asesoras están especialmente posicionadas para liderar esta transición: asesorar desde la anticipación y no desde la reacción, hablar de riesgos reales y no solo de productos, traducir información compleja para facilitar decisiones informadas, acompañar en la prevención y en el post siniestro, y equilibrar sensibilidad humana con criterio técnico.

Este cambio se profundiza frente a la transformación tecnológica del sector. La digitalización, la automatización, el autoservicio, los multicotizadores y la inteligencia artificial ya forman parte del presente. “El desafío no es competir con la tecnología, sino integrarla estratégicamente para potenciar la tarea profesional”.

El verdadero diferencial sigue estando en la capacidad de comprender al cliente, interpretar el riesgo y sostener vínculos de confianza que ninguna aplicación puede reemplazar. En ese equilibrio entre tecnología y humanidad se juega buena parte del futuro del asesoramiento en seguros.


“El verdadero diferencial sigue estando en la capacidad de comprender al cliente, interpretar el riesgo y sostener vínculos de confianza que ninguna aplicación puede reemplazar. En ese equilibrio entre tecnología y humanidad se juega buena parte del futuro del asesoramiento en seguros.”


El sistema asegurador, hoy

Aun con techos de cristal y limitaciones persistentes, cada vez más mujeres ocupan espacios de liderazgo históricamente vedados en el sistema asegurador y asumen riesgos complejos, como construcción, cauciones o riesgos judiciales.

De esta forma, se nivela hacia arriba.
“No es solo una agenda de género, hablamos de una agenda de evolución profesional.”, concluye Karina.

Profesionalizarse ya no es una opción, sino una responsabilidad inherente al ejercicio de la actividad. Integrar la tecnología como aliada —y no como amenaza—, ocupar espacios técnicos y jerárquicos como consecuencia natural de la capacidad y no como gesto simbólico, y consolidar redes de trabajo colaborativo dejan de ser tendencias para convertirse en estrategias estructurales.

Construir desde hoy, pensando en el mañana

El desafío que se abre es el del liderazgo que viene: uno que combine especialización técnica y criterio humano, que supere miradas individualistas y se apoye en el trabajo en equipo, el networking y la construcción colectiva. En ese proceso, no solo se transforman trayectorias personales o modelos de negocio, sino también la relación con los asegurados, la práctica profesional y la cultura del sector.

“El futuro lo van a moldear las historias que contamos y las voces que decidimos amplificar”. Desde experiencias diversas marcadas por la resiliencia, el esfuerzo y la decisión de ocupar espacios donde antes no había lugar, las mujeres del seguro están impulsando un cambio que excede fronteras e instituciones.

No se trata de un proceso individual ni aislado: se construye entre generaciones, entre colegas y desde una lógica de cooperación que incluye a todos los actores del mercado.

El rumbo exacto del sector es incierto, pero hay una convicción clara: el futuro profesional se construye desde la capacitación, la coherencia y el compromiso compartido.

No por cupos, sino por capacidad. No en contra de nadie, sino a favor de un mercado sólido, diverso y preparado para lo que viene.«


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