
Por Gonzalo Fernández
Productor y Asesor de Seguros
AAPAS Delegación Oeste
Ser productor de seguros es asumir, todos los días, una tarea que combina oficio, vocación y una pizca de paciencia histórica. No somos simples intermediarios: somos quienes explican, acompañan, traducen letras chicas y, sobre todo, quienes sostienen la importancia de estar bien cubiertos… incluso cuando el asegurado jura que “nunca le va a pasar nada”.
En tiempos en los que todo cambia a una velocidad que asusta, nuestro rol conserva ese espíritu clásico que siempre nos distinguió: escuchar, entender, aconsejar y proteger.
Esa manera de trabajar —la de toda la vida— es la que sigue marcando la diferencia, porque las buenas coberturas no son un lujo moderno: son el resguardo de siempre, el paraguas que alguien agradece cuando empieza a llover de verdad.
En ese camino, hay una casa que nos contiene y nos potencia: AAPAS. No es solo una institución, sino un espacio donde el productor se encuentra con pares, con capacitación, con defensa profesional y con la tranquilidad de saber que no está solo. Allí conviven la experiencia de quienes ya han visto de todo y la energía de los que recién comienzan, unidos por una certeza simple: cuando el productor crece, los asegurados están mejor protegidos.
Todo eso nos trae a este inicio de año, donde vale detenernos un instante y mirar lo recorrido. El 2025 nos puso a prueba, nos exigió adaptarnos sin perder identidad y nos recordó que, aun en los años difíciles, nuestra tarea sigue siendo esencial.
Por eso, hoy queremos agradecer a:
Quienes confían en nosotros.
Los colegas que sostienen la profesión con dignidad.
Por AAPAS, que está presente en cada paso.
Y por lo que viene, que nos encontrará haciendo lo que sabemos hacer: cuidar a las personas con las mejores coberturas posibles, como lo hemos hecho siempre.
Que este año nos encuentre unidos, firmes en los valores de la profesión y orgullosos de ejercer un oficio que, más que un trabajo, es un compromiso con la tranquilidad de los demás.
Salud por este 2026… y por todos los buenos años que vendrán. «






















